Esteban Mira Caballos

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«COLÓN, EL CONVERSO QUE CAMBIÓ EL MUNDO», SEGÚN LA CRÍTICA DE DAVID RODRÍGUEZ COUTO

11:42 por administrador1 Dejar un comentario

Escribir la biografía de un personaje de la transcendencia de Cristóbal Colón constituye un desafío de notable complejidad. No solo por el propio hermetismo que todavía envuelve al personaje y la abrumadora producción bibliográfica que se ha creado en torno a él, sino también por ser un auténtico icono cultural que hoy en día desborda el terreno histórico.

En el actual estado de la cuestión era difícil –y es una grata sorpresa– leer una nueva biografía que no quedara atrapada entre dos riesgos bien conocidos: repetir los lugares comunes de la tradición colombina o dejarse arrastrar por la tentación de convertir al personaje en simple campo de batalla ideológico. Esteban Mira Caballos afronta ese desafío con una obra ambiciosa, extensa y sólidamente pertrechada, que aspira a devolver a Colón al campo de la historia documentada. Porque la figura del descubridor de América ha quedado sepultada bajo capas superpuestas de apologética, literatura nacionalista, especulación identitaria y crítica indigenista; precisamente por eso, la principal virtud de este libro reside en su voluntad de separar la historia del sedimento mítico acumulado sobre ella.

El autor se ha enfrentado con éxito, que no es poco, a la ardua tarea que supone cribar una bibliografía tan ingente, pero, además, ha hecho una obra de síntesis con una narrativa clara y amena que, sin menoscabo de la erudición, cumple con el propósito –todavía en España no tan fecundo como en el mundo académico anglosajón– de la alta divulgación; es decir, de llegar al público general no especializado. Una meta, cabe recordar, ineludible si aspiramos a una función pública y social efectiva de la historia en el actual mundo de la sobreinformación.

Claro está que culminar un trabajo de esta envergadura no es fruto de la casualidad. Esteban Mira Caballos es doctor en Historia de América por la Universidad de Sevilla, especialista de larga trayectoria en las relaciones entre España y América en el siglo XVI, y autor de numerosas publicaciones que acreditan su autoridad en la materia, entre las cuales es oportuno destacar la precedente biografía de Hernán Cortés, en donde queda demostrada la solvencia del autor en este género literario. La obra que ocupa esta reseña, en efecto, es producto de la madurez académica y personal del autor, pues tal como reconoce, su escritura era un proyecto ideado desde el inicio de sus estudios americanistas. Esta biografía de Colón, en el mismo tono y registro que la del citado conquistador, procura ser la primera biografía de referencia del siglo XXI y una gran obra de síntesis. En este caso, además de recoger medio siglo largo de aportaciones eruditas como el libro de Antonio Rumeu de Armas, la Colección Documental del Descubrimiento de Juan Pérez de Tudela, o los documentos publicados por Juan Gil y Consuelo Varela, el autor aporta la transcripción de tres documentos nuevos en los apéndices del libro –dos de ellos procedentes del archivo del duque de Veragua conservados en el Archivo Histórico Nacional y uno custodiado en el Archivo General de Indias–.

La obra se sustenta en una amplia y selecta relación de fuentes –desde textos clásicos hasta los últimos debates historiográficos–, pero tampoco rehúye los resultados del estudio genético dirigido por el doctor José Antonio Llorente sobre los restos del Almirante conservados en la catedral de Sevilla, pese a las justificadas reservas que concita su difusión en forma de documental televisivo (2024). El autor valora los resultados con honestidad intelectual en un apartado del capítulo 12: a su juicio avalan su tesis al reforzar la hipótesis de una ascendencia judía de Colón, si bien no bastan para fijar con exactitud su procedencia geográfica. El análisis de este asunto, que ha ocupado portadas de periódicos atrayendo la atención de la opinión pública, además de necesario está en la misma línea de la metodología defendida por el autor: tratar de analizar el personaje desde la perspectiva y los intereses de nuestro presente ya sea con la relectura de fuentes conocidas o bien a través de nuevos aportes. Por lo demás, en la metodología el autor explica que el enfoque dado a esta biografía pretende ir más allá de los viejos esquemas del género, para poder ver en el protagonista un reflejo de su tiempo y que analizando su comportamiento podamos ahondar en las claves del contexto histórico en el que vivió.

El lector podrá advertir en el título y enseguida confirmar al leer las primeras páginas del libro, que Mira Caballos se sitúa en la línea de los autores que han defendido –desde Salvador de Madariaga hasta los recientes trabajos de Rica Amran y Javier Corzo– que el navegante era un judío converso, sin contradecir la tradicional tesis que sitúa su nacimiento en Génova y lo identifica con un individuo llamado Cristóforo Colombo, luego naturalizado castellanoleonés con el nombre de Cristóbal Colón. La introducción comienza con la caída de Constantinopla en 1453 como un hecho decisivo que impulsó la búsqueda de nuevas rutas comerciales marítimas hacia Asia, pese al temor que inspiraba el Mar Tenebroso; es decir, el océano Atlántico. Esta actividad exploratoria será iniciada por las potencias ibéricas debido a su natural proyección geográfica y a circunstancias históricas bien conocidas con un desenlace claro en 1492, que aquí se presenta como el inicio de la modernidad y de un proceso de mundialización, pues a partir del descubrimiento de América se impulsaría la apertura de grandes rutas oceánicas. Por otra parte, también realiza ciertas aclaraciones terminológicas, evitando controversias actuales y el uso de eufemismos sobre la acción europea en el continente americano, para prevenir al lector de los términos clásicos escogidos –a mi juicio, de manera acertada– en aras de una mejor y más amplia comprensión.

(Recreación por IA del rostro de Cristóbal Colón. Cedida por MA Muñoz.

Tras la introducción, el libro se organiza en trece capítulos que recorren desde la personalidad, la formación, el universo mental y los orígenes del personaje, hasta la recepción posterior de su figura, pasando por la gestación del proyecto descubridor, las cuatro expediciones llevadas a cabo, la colonización, el fracaso de las expectativas mercantiles, la vida privada del almirante, y la propia batalla historiográfica en torno a sus restos y su memoria. A ello se suma un extenso y completo aparato crítico final de más de 250 páginas, que deja claro que estamos ante un trabajo de obligada consulta para cualquier investigador: conclusiones, apartado metodológico, un balance de fuentes e historiografía, un índice de siglas utilizadas, bibliografía, glosario, apéndices, cronología, un amplio bloque de notas e índice onomástico.

A lo largo del libro el autor va desmontando cada uno de los mitos que aún persisten sobre el personaje, como la imagen del científico adelantado a su tiempo, la idea de que jamás llegó a sospechar que no estaba en Asia o la leyenda de su pobreza final. Uno de los aciertos más notables en ese aspecto es la reconstrucción de un Colón internamente contradictorio, situado a caballo entre dos mundos. Mira Caballos lo presenta como un hombre de experiencia náutica excepcional, pero de formación reglada limitada; un observador agudo, un navegante obstinado, pero no un cosmógrafo brillante; un individuo atravesado por la ambición de ascenso social y, al mismo tiempo, por un providencialismo intensísimo, a ratos casi profético. Esa combinación –curiosidad práctica, misticismo, cálculo social y fe radical– permite al autor explicar mejor que muchas biografías precedentes por qué Colón pudo defender con tanta tenacidad un proyecto científicamente débil. No se nos ofrece aquí al héroe visionario de la historiografía decimonónica, sino a un marino experimentado que escogió los apoyos adecuados, manipuló distancias y se aferró a sus propias convicciones con una energía fuera de lo común. Más que un gran teórico, el Colón de Mira Caballos fue un formidable agente de persuasión. Esto invita a una interesante reflexión sobre la relación entre cultura náutica práctica, cosmografía teórica y mentalidad profética en la Europa del Cuatrocientos, y también matiza las viejas idolatrías del proyecto colombino. Como bien apunta el autor, la existencia de islas a poniente era una creencia compartida por muchos de los marinos portugueses y castellanos de la época, de manera que, si Colón no hubiese arribado al Nuevo Mundo, otro lo habría logrado.

Muy sugerentes resultan asimismo las páginas dedicadas a la deriva colonizadora del proyecto y al desgaste político del Almirante. Tras el viaje de 1492, cuyo éxito radica no solo en el descubrimiento, sino también en el regreso de los expedicionarios para contarlo, se pudo trazar una ruta oceánica de ida y vuelta. Esto permitió la rápida transformación de la empresa descubridora en tentativa de ocupación, explotación y gobierno, algo que tampoco puede leerse fuera del marco de las expectativas económicas. Aquí el autor no pretende absolver ni condenar a Colón, sino mostrarnos de la manera más objetiva –sin anacronismos moralizantes, pero sin obviar la violencia del proceso– al gobernador fallido, el promotor de un sistema incapaz de producir el oro prometido y cada vez más inclinado a rentabilizar la colonia por la vía de la coerción sobre los indígenas.

Dicho esto, la obra no queda exenta de discusión. El título, eficaz desde el punto de vista editorial, corre el riesgo de presentar como conclusión cerrada lo que sigue siendo una interpretación de gran potencia –el origen converso de Colón–, pero apoyada en indicios, lecturas de contexto y acumulación de señales más que en una prueba única y definitiva. En ese sentido también se echa en falta en el libro una mayor atención a las dos alternativas más importantes a la tesis del origen genovés, que son la portuguesa y la gallega. En este último caso, aunque no sean pruebas concluyentes, bien merecía una disertación del autor tanto la certificación, en 2013, del Instituto del Patrimonio Cultural de España de la autenticidad de los documentos del siglo XV con el apellido Colón descubiertos por García de la Riega, acusado por la Real Academia de la Historia de falsificarlos en 1917 –apellido también registrado en una inscripción en la basílica de Santa María la Mayor de Pontevedra y en el cruceiro de Porto Santo– como el análisis genético de los restos de los herederos de Colón exhumados en 2022 en Gelves (Sevilla), cuyo resultado, publicado en abril de 2026, reabre el debate sobre la procedencia exacta del navegante; ahora reavivando la teoría gallega frente a la teoría judía mediterránea apuntada inicialmente en el análisis de 2024. Aun así, esto no disminuye el valor del libro; más bien es la muestra de que justo una de las funciones de cualquier ensayo serio es dejar debates abiertos para el futuro.

En suma, Colón. El converso que cambió el mundo confirma a Esteban Mira Caballos como uno de los historiadores españoles más sólidos en el ámbito de la alta divulgación. Y no solo eso. Estamos ante una obra llamada a ocupar un lugar central en la bibliografía colombina reciente.

David Rodríguez Couto

Universidad Nacional de Educación a Distancia (España)

Publicada en la revista “Tiempos Modernos” Vol. 16, N. 52, 2026, pp. 473-475.

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