
Es habitual, en mis clases de Historia de América, que anime a investigar no solo la temática de un libro, sino también a quien lo escribe y el contexto en que dicha publicación se enmarca. Sin duda alguna, estos elementos nos ayudan a situar, en este caso, la más reciente publicación del Dr. Esteban Mira Caballos, dentro de una temática poco conocida del gran público y que es, aún hoy, una línea de investigación que tiene mucho que aportar dentro de la academia.
El Dr. Esteban Mira Caballos se doctoró en Historia de América en 1995 e inició lo que es una prolífica y productiva carrera académica cuyo último proyecto es este libro que aquí se reseña. El mismo autor la ha calificado como una obra de madurez, que, sin duda alguna, se nutre de una consolidada línea de investigación sobre las relaciones entre España y América en el siglo XVI, que ha llevado al autor a investigar sobre numerosos aspectos de la vida política, económica, social y religiosa de todos aquellos involucrados en los procesos iniciales de exploración, conquista y colonización del continente americano. No obstante, las obras que han marcado la trayectoria más visible del autor para el gran público son las extensivas investigaciones sobre algunos de los más conocidos personajes de la conquista y la colonización, como son sus biografías Hernán Cortés: mitos y leyendas del conquistador de Nueva España (2019), Hernán Cortés: una biografía para el siglo XXI (2021) o Francisco Pizarro: una nueva visión de la conquista del Perú (2018).
En la publicación que aquí se reseña, se muestra otro de los intereses del autor, tal vez menos conocido por el gran público, pero familiar para aquellos que siguen su trayectoria académica: las pequeñas historias de aquellos que, bajo diversas circunstancias (no todas ellas, afables), llegaron desde América para residir, puntualmente o no, en España. Historias publicadas en artículos y que se recogen ahora en este último volumen.
Lo primero que quiero destacar es que nos encontrarnos ante un texto que equilibra muy bien la erudición con una lectura que, sin poder clasificarse como ligera, no agota. Se trata de un libro que bien puede leerlo toda aquella persona interesada en la historia de manera general y a la que le llame la atención la temática. Dicho lector o lectora encontrará una ágil narrativa que hila pequeñas y grandes historias de individuales de distintas clases sociales que llegan a España. De esta manera, el libro se inicia con dos capítulos dedicados al debate legislativo y humanístico de la época en torno a la trata de personas y todas las polémicas que este asunto suscitó entre los diversos actores involucrados. Dado que en capítulos posteriores encontraremos numerosos ejemplos de las diversas casuísticas que tuvieron que sobrellevar en España, este inicio ofrece un buen contexto para comprender las causas y las dinámicas del momento.
El tercer capítulo nos habla de las dificultades del viaje desde el continente americano hasta la península ibérica y de las condiciones en que arribaron muchas de estas personas. Los capítulos 4 y 5 nos remiten a las condiciones de esclavitud y recogen un intento de cuantificación del volumen de esta, reconocido por el propio autor, en el capítulo quinto, como pretencioso, dadas las escasas y fragmentarias fuentes que utiliza (pág. 95). Sin embargo, lo que sí muestra el autor, en ambos capítulos, es una gran cantidad de ejemplos, que va hilando para dar voz a múltiples individualidades que, de otra manera, habrían desaparecido de la historia. Así conocemos la historia de Isabel y Juana, que pidieron su manumisión en 1549, la cual fue resuelta en 1555 (pág. 81); la de Beatriz, que llegó a España con 14 años y solo deseaba volver a Guatemala (pág. 83); o la de Catalina, cuyo propietario la quiso hacer pasar por negra, pero que fue considerada indígena por los oidores y declarada libre (pág. 86).
Es este el momento de mencionar el contexto del autor y de este libro, por lo que hay que destacar la gran cantidad de fuentes primarias almacenadas en archivos españoles que nutren la investigación y la narrativa de la publicación, además de las publicaciones realizadas por especialistas nacionales e internacionales que han investigado sobre estas cuestiones.
Si se atiende a este contexto, se entiende mucho mejor la segunda parte del libro, dedicada a los visitantes entre dos mundos, aquellos que, por diversas razones, viajaron entre continentes. El libro no pierde la rigurosidad histórica e incorpora nombres algo más conocidos, como Hernán Cortes y Francisco Pizarro, pero también los de las nuevas generaciones de nacidos en el continente americano, como Martín Cortés o el Inca Garcilaso. Y no se queda aquí, sino que de nuevo denota su maestría buceando en archivos y publicaciones para dejar claro a quienes leen esta obra que, a pesar de las dificultades, el océano no supuso una barrera infranqueable para el transporte de personas y cosas. Las élites indígenas no se achantaron en ir a la Corte a reclamar sus derechos sucesorios y prebendas y méritos a lo largo de los siglos XVI-XVII y XVIII. De nuevo, aparecen numerosos nombres propios que nos cuentan pequeñas historias individuales, pero que nos muestran también el volumen de quejas, demandas y solicitudes presenciales que la administración de la Corona tuvo que gestionar. En estos capítulos, el autor se apoya en las investigaciones desarrolladas por colegas de México y Perú, por citar algunos ejemplos, sobre las fascinantes historias de los descendientes de los Moctezuma o de los principales conquistadores, como Leonor de Alvarado Xicohtencatl (pág. 187 y ss.), pero también de una élite indígena nacida en España que defendía su particular narrativa en función de sus intereses individuales y familiares.

Y ahora es cuando llegan los que probablemente sean los capítulos que más sorprendan a las personas interesadas en la historia de América en general, que descubrirán, literalmente, un nuevo mundo que rompe con esa idea de que solo los europeos fueron a y volvieron de América, y que una vez aquí establecieron un comercio trayendo el tomate, la patata y el cacao. La realidad histórica es poliédrica.
¿Qué aporta este libro para un especialista? Como arqueóloga me remito al contexto y las siguientes líneas se deben ver bajo mi prisma. Puestos a buscar alguna falta, revisaría algunas apreciaciones sobre las sociedades prehispánicas, si bien están en consonancia con la bibliografía utilizada y la editorial. A título particular, el libro me interesa más a partir del capítulo sexto, pero esto es fácilmente comprensible si se tiene en cuenta a lo que me dedico. ¿Es un libro que recomendaría como docente de Historia de América? Bueno, me lo he comprado, y el ejemplar que el autor amablemente me ha hecho llegar se incorporará en septiembre a la biblioteca de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Barcelona, porque como docente considero, y espero que el profesor Mira Caballos esté de acuerdo conmigo, que se trata de una obra muy recomendable para abrir puertas a las nuevas generaciones de americanistas de grado y máster. La bibliografía, aunque no es exhaustiva, está bien seleccionada y es adecuada a la publicación de un libro en esta editorial, y además proporciona una buena base para, desde las aulas, abrir nuevas vocaciones. Asimismo, los apéndices ofrecen a las jóvenes generaciones de historiadores e historiadoras un excelente punto de partida para la investigación.
Es reseña de:
Mira Caballos, Esteban. El descubrimiento de Europa. Indígenas y mestizos en el Viejo Mundo. Barcelona: Crítica, 2023, 478 págs.
Publicada en el Boletín Americanista, n. 87, Barcelona, 2023, pp. 242-244.
Natalia Moragas Segura
Universitat de Barcelona
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