
Lozano Bartolozzi, María del Mar y José Julián Barriga (coords.): Hernán Cortés: nuevas aportaciones y nuevas miradas. Madrid, Grupo Editorial Sial Pigmalión, 2026, 450 pp., il. I.S.N.N.: 979-13-87785-99-4
Hernán Cortés está siempre en permanente revisión y reinterpretación. En 2021 algunos de los principales cortesianistas de ambos lados del charco se reunieron en Stuttgart y de ahí salió una actualización del personaje[1]. Pero la producción bibliográfica cortesiana es de tal magnitud que, cuatro años después, algunos de los reunidos en Stuttgart, junto a otros expertos, se citaron en Cáceres, Trujillo y Medellín para volver a revisitar su figura. El resultado ha sido este libro, Hernán Cortés: nuevas aportaciones y nuevas miradas, que acaba de publicar la editorial Sial Pigmalión, bajo el patrocinio de la Junta de Extremadura y la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes (RAEX).
Esta nueva obra pone al día los estudios cortesianos, incluyendo no solo al metelinense sino también a doña Marina, la Malinche, su hijo mestizo, Martín Cortés, y la hueste en su conjunto, tanto desde un punto de vista histórico como iconográfico. Asimismo, se han abordado todo tipo de cuestiones, sin omitir las más polémicas, como los orígenes del conquistador o la fecha en la que pasó a América. Aspectos que siguen despertando controversia entre los expertos y cuyas últimas reflexiones se recogen en este volumen. El uso, a lo largo de toda la obra, de referencias bibliográficas muy recientes, prueba la actualización constante en la que están inmersos los ponentes que se reunieron en este evento. La mayor contribución de este libro es precisamente la puesta al día de los aportes más recientes de la historiografía de ambos lados del charco.
La obra recoge los textos minuciosamente revisados de las ponencias presentadas en el Congreso Internacional de ese mismo título, celebrado entre los días 13 y 15 de noviembre de 2025 en las emblemáticas sedes históricas de Cáceres, Trujillo y Medellín. Este ambicioso volumen colectivo reúne a diecisiete expertos europeos y americanos que ofrecen un exhaustivo estado de la cuestión, tras la oleada de publicaciones del V Centenario (2019-2021), añadiendo varios documentos inéditos y nuevos enfoques metodológicos.
Tras los textos protocolarios de María Guardiola, presidenta de la Junta de Extremadura, Marial del mar Lozano Bartolozzi, directora de la RAEX, y Adela Rueda, directora general de Patrimonio Cultural y Documental, la primera ponencia es la del arqueólogo y académico de la RAH, Martín Almagro Gorbea. Éste sitúa la mentalidad estratégica de Cortés bajo el prisma del renacimiento y de la tradición clásica. El autor demuestra cómo la fundación de ciudades y el ritual jurídico de las colonizaciones se inspiraron en los modelos imperiales de la Roma clásica. Sostiene que Cortés, influenciado por sus lecturas clásicas y su paso formativo por Salamanca y Valladolid, emulaba de manera consciente las campañas y la hábil política colonizadora de estrategas de la Antigüedad, como Julio César o Alejandro Magno.
Le sigue la ponencia de Esteban Mira Caballos, el cual expone un pormenorizado análisis de un documento inédito, la probanza e información de servicios del capitán Alonso Arcos Cortés, fechada en Santa Fe en agosto de 1575. Mira Caballos sostiene la hipótesis de que el conquistador de México pertenecía al prolífico y noble tronco familiar del caballero de espuela dorada Martín Cortés El Viejo. Para justificarlo, aporta pruebas de cómo múltiples descendientes directos de esa rama —incluyendo a figuras decimonónicas como Juan Donoso Cortés o Carolina Coronado— que mantuvieron siempre una nítida conciencia de consanguinidad con el metelinense, lo que explicaría por qué la estirpe y el apellido Cortés arraigaron y se perpetuaron con fuerza durante siglos en el Condado de Medellín. Pero, confronta esta hipótesis con el nuevo aporte de la catedrática María del Carmen Martínez, quien, basándose en una probanza, casi desconocida hasta la fecha, de la Orden de Santiago, realizada en Salamanca en mayo de 1525, defiende otro origen. De acuerdo con los testigos de este proceso legal, el abuelo paterno del metelinense no era el caballero de espuela dorada sino un tal Hernán Rodríguez, letrado de la ciudad del Tormes que se avecindó en Medellín, tras desposarse con Mari Hernández. Como destaca el autor de la ponencia, de confirmarse este origen, reforzaría la singularidad de un personaje que, desde una tradición humanista, y sin experiencia bélica previa, logró convertirse en un buen estratega militar.
A continuación, aparece la ponencia del doctor Rodrigo Martínez Baracs, miembro de número de la Academia Mexicana de la Historia y de la Dirección de Estudios Históricos del INAH. En su texto, realiza un lúcido y crítico examen de la inabarcable producción bibliográfica cortesiana, centrándose exclusivamente en aquellas obras que verdaderamente han aportado conocimientos empíricos y documentales nuevos. Martínez Baracs analiza un hallazgo de enorme trascendencia para la cronología del descubrimiento: una carta de poder e instrucción otorgada por el propio Hernán Cortés el 1 de diciembre de 1517 y que él mismo dio a conocer en un trabajo anterior[2]. Este documento demuestra de manera irrefutable que los planes, la ambición y el deseo del metelinense de abandonar Cuba en busca de nuevos horizontes geopolíticos se gestaron mucho antes de lo que la historiografía tradicional venía sosteniendo.
Por su parte, el catedrático emérito de la Universidad de Reims, Bernard Grunberg, desgrana los últimos aportes en torno a la composición de la hueste cortesiana. A través de un análisis cuantitativo riguroso, Grunberg identifica y cataloga de forma individualizada a un total de 1.264 conquistadores de la confederación mexica, lo que a su juicio representa el 60 por ciento del total de la hueste. Su análisis nos permite conocer pormenorizadamente sus lugares de origen, sus motivaciones socioeconómicas, sus traumas durante las campañas bélicas y sus complejas pautas de asentamiento en el nuevo entorno urbano colonial.
Le sigue la ponencia de Javier Molina Villeta, del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, quien analiza la relación del conquistador con los pueblos de Anáhuac. Sostiene que el hecho de perpetrar grandes matanzas durante el proceso conquistador es compatible con su preocupación por preservar la vida de los naturales. Y pese a sus dureza con sus enemigos, fuesen españoles o indígenas, no contempló a estos últimos en un plano de inferioridad.
El reconocido historiador dominicano Genaro Rodríguez Morel desentraña la intrincada y a menudo violenta coyuntura política y de luchas de facciones dentro de La Española. Su pormenorizado estudio demuestra cómo el hostil y complejo ambiente institucional de Santo Domingo condicionó la supervivencia del joven Cortés, impidiéndole medrar a nivel político en la isla y empujándolo, de forma casi providencial, a marchar hacia la periferia en busca de nuevas rutas de exploración.
La obra también dedica contribuciones esenciales a desarmar los mitos y las construcciones hagiográficas de los actores indígenas e interculturales que resultaron indispensables para el nacimiento de la Nueva España. La doctora María Isabel Bueno Bravo, investigadora asociada de la Universidad de Varsovia, restituye por completo la agencia política y la dignidad histórica de Malintzin, la Malinche, despojándola de las simplificaciones ideológicas que la han tildado históricamente de víctima desvalida o de traidora mítica. Bueno Bravo la define como una mujer indígena dotada de una notable capacidad de acción, que operó como mediadora cultural y estratega militar en el contexto de una guerra multifactorial donde las alianzas nativas fueron el factor determinante para la resolución de los hechos.
De igual manera, el volumen explora el ámbito íntimo y familiar de Cortés mediante la segunda ponencia de la doctora María del Carmen Martínez, dedicada íntegramente a Martín Cortés, el hijo mestizo que el conquistador tuvo con doña Marina. Basándose en un minucioso vaciado de correspondencia privada y protocolos notariales de archivos españoles y mexicanos, Martínez consigue reconstruir los planes paternos sobre su futuro, sus viajes atlánticos, su vida en la corte regia, su prestigioso ingreso como caballero de la Orden de Santiago y su trágica implicación en la conjura política de 1566.
Los doctores Francisco Javier Pizarro Gómez y Angélika García Manso, de la Universidad de Extremadura, analizan la evolución de la iconografía de la empresa cortesiana y el reflejo de la Malinche en el Arte. A través de su estudio estético, rastrean visualmente cómo el arte virreinal mutó su representación: desde los códices inmediatamente posteriores a la conquista, donde aparece dignificada como la indispensable «Lengua de Cortés», hasta su posterior asimilación alegórica como la personificación del continente americano o su transformación decimonónica en el arquetipo de la femme fatale.
En una vertiente eminentemente espacial y técnica, la arquitecta Mónica Cejudo Collera, directora de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, ofrece una exhaustiva revisión del célebre «mapa de Núremberg» de 1524, atribuido a la propia visión cartográfica del conquistador. Cejudo expone cómo este plano fundacional es en realidad un palimpsesto técnico y artístico, fruto de una hibridación y mestizaje entre los pintores indígenas mexicanos y los cosmógrafos europeos. Este mapa, además de servir como herramienta militar y política, nos permite visibilizar y descubrir trazos urbanos prehispánicos preexistentes que han logrado perdurar a pesar del paso de los siglos, tales como el Jardín Botánico del Palacio de Moctezuma, el Canal de La Viga o el Jardín de las Cactáceas.
Esta línea de investigación iconográfica y espacial es complementada por los doctores Rafael López Guzmán y Jaime Cuadrillero, quienes examinan de manera pormenorizada las representaciones históricas y alegóricas de Tenochtitlan en los biombos novohispanos. Estos singulares muebles, llegados al virreinato desde Oriente a través del Galeón de Manila, se convirtieron en soportes de un arte profano y urbano que plasmaba detalladamente el diseño de la capital y las consecuencias de la Conquista, alejándose de las temáticas religiosas predominantes en la época. Para su estudio, López Guzmán analiza piezas custodiadas en grandes colecciones como el Museo Franz Mayer, el Fondo Cultural Banamex o el Museo del Prado, demostrando su altísimo valor científico para entender la construcción de la memoria visual cortesiana.
Por su parte, Tomás García Muñoz, investigador y cronista oficial de Medellín, aborda de forma sintética pero contundente el origen, desarrollo y las manifestaciones de la Leyenda Negra y su contraparte, la Leyenda Dorada o Rosa. García Muñoz hace un enérgico llamamiento a la honestidad intelectual, instando a los investigadores contemporáneos a apartarse por completo de ambas corrientes polarizadas. Defiende el uso estricto de las fuentes documentales primarias y la erradicación del presentismo histórico, argumentando que tanto la demonización absoluta como la hagiografía complaciente falsean los hechos y sabotean el conocimiento honesto del legado de Cortés.
Estamos, en definitiva, ante una obra imprescindible, densa y luminosa, llamada a convertirse en el manual de cabecera para los cortesianistas del siglo XXI y también para cualquier persona interesada en ese periodo histórico.
Esteban Mira Caballos
[1] Hinz, Felix y Xavier López-Medellín, eds.: Hernán Cortés revisado. 500 años de la conquista española de México (1521-2021). Madrid, Iberoamericana-Vervuert, 2021.
[2] Martínez Baracs, Rodrigo: Cartas y Memoriales (1511-1539). Alonso de Zuazo. México, CONACULTA, 2000, pp. 175-178.

Deja una respuesta