Esteban Mira Caballos

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CARLOTA Y DOLORES QUINTANILLA, DOS BENEFACTORAS EN LA CARMONA DEL SIGLO XIX

19:14 por administrador1 Dejar un comentario

Vista de la torre de la iglesia prioral de Santa María, con el reloj financiado por las hermanas Quintanilla.

En estas pequeñas notas destacamos a estas dos mujeres singulares de la Carmona del siglo XIX. Ellas dedicaron una buena parte de su fortuna tanto a la beneficencia como al mecenazgo de obras de Arte.

Carlota Quintanilla y Montoya (1797-1873) y su hermana Dolores (1820-1891), vivieron en la Carmona del siglo XIX, perteneciendo a una de las familias más señeras y acaudaladas de la ciudad. Dado que ambas fueron solteras, destinaron sus respectivas fortunas a diversas obras de beneficencia y mecenazgo.  Como parroquianas de la iglesia de Santa María destinaron buena parte de su caudal para reparar el templo que seguía teniendo daños desde el terremoto de Lisboa de 1755. Ya en vida, entre 1859 y 1860, costearon la sustitución de la solería de barro, que estaba muy deteriorada por la de mármol que todavía exhibe el templo. Asimismo, sufragaron la reforma de la capilla sacramental, ubicada en la nave del evangelio.

Carlota falleció el 23 de noviembre de 1873, dieciocho años antes que su hermana Dolores, legando en su testamento 50.000 pesetas para una ráfaga y una media luna dorada para la Virgen de Gracia. Dolores, además de financiar muchas obras de restauración, entre ellas el desencalado de los paramentos, se encargó de dejar una suma de 60.000 pesetas a la iglesia que sumado a las 17.500 pesetas que había dejado su hermana, sirvieron para financiar varias obras. Además de reparar varias capillas -la bautismal, la del Cristo de los Martirios y la de Santa Marina- se financió la compra de un reloj público para la torre de Santa María. El coste de la obra ascendió a 32.419 pesetas y fue realizada bajo la dirección del arquitecto provincial Francisco Aurelio Álvarez, como consta en la placa conmemorativa que hay en la base de la citada torre. Asimismo, Carlota había dejado dispuesto la creación de un colegio para niños pobres, algo que se hará efectivo, tras la muerte de su hermana Dolores, que en 1891 dejó 300.000 pesetas para tal fin. Su residencia familiar, la llamada Casa de las Niñas, sirvió durante casi setenta años como sede del antiguo Colegio Salesiano de Carmona, permitiendo la formación e instrucción de numerosas generaciones de jóvenes.

Torre antigua de la iglesia prioral de Santa María, antes de la restauración de 1893.

En gratitud por su mecenazgo, el 12 de diciembre de 1873, pese a la prohibición de enterrarse intramuros, fue sepultada en la iglesia de Santa María, en una caja de plomo sellada. En el libro de Actas Capitulares se recoge el siguiente apunte:

“Se dio sepultura en Santa María al cadáver de Carlota Quintanilla, cuando el art. 147 de las ordenanzas municipales prohíben los entierros en las parroquias y ermitas de la población. El señor alcalde, Victoriano García contestó al gobernador civil (y) le dijo que colocando el cadáver en caja de plomo perfectamente estañada no se ofrecía dificultad alguna, y el gobernador civil dio autorización. El señor Casado no obstante dijo que para tal decisión debió haberse reunido el cabildo”. (AMC, AC 262).

Por cierto, el tal Casado era el tercer teniente de alcalde, siendo el primer teniente Blas Caballos Gijón, mi rebisabuelo. A la muerte de Dolores Quintanilla, en 1891, se ubicó el enterramiento de ambas hermanas en la capilla del Cristo de los Martirios, cuya restauración habían financiado ellas mismas. Y se colocó una lauda sepulcral, fundida en bronce, con texto de José Gestoso que se colocó en el frontal. Por cierto, cuánto echamos de menos actualmente algún mecenas como estas mujeres, cuando las filtraciones de los techos de la nave del evangelio de la iglesia amenazan ruina. 

ESTEBAN MIRA CABALLOS

Lauda sepulcral de las hermanas Carlota y Dolores Quintanilla.

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