
Padeció toda su vida una salud muy frágil, pues sufrió artritis reactiva desde poco después del naufragio de 1476 en las costas de Portugal, y padeció desde esa fecha episodios cada vez más largos e inhabilitantes. Se trata de una dolencia que se origina por una infección y produce inflamaciones de las articulaciones y de la uretra, así como problemas oculares. En aquella época era un mal incurable para el que solo existían ineficaces tratamientos naturales, como las infusiones de perejil que él tomaba. Los problemas de movilidad se manifestaron desde muy pronto, pues ya al regreso de su primera travesía, estando en torno a las Azores, escribió el padre Las Casas que «estaba muy tullido de las piernas, por estar siempre desabrigado al agua y al frío». En 1494 estuvo varios meses en cama al borde de la muerte, padeciendo fiebre, ceguera y alucinaciones, probablemente acentuadas por el tifus exantemático.

En Jamaica tuvo un nuevo episodio que lo mantuvo mucho tiempo incapacitado, casi ciego y con llagas en las piernas, hasta el punto que llegó a perder la esperanza de sobrevivir. Y aunque sí lo hizo, nunca más recuperó la salud y desde entonces estuvo afectado de gota, artritis reumatoide y, posiblemente, según Consuelo Varela, de diabetes, ya que se quejaba desde hacía años de heridas en las piernas que nunca cicatrizaban y de ceguera. Cuando regresó de su cuarto viaje, en noviembre de 1504 lo hizo muy cansado y enfermo. Aunque tenía solo cincuenta y ocho años, estaba muy avejentado, lo que no impidió que dedicase las pocas energías que le quedaban a luchar por la defensa de sus derechos y los de sus herederos. No menos fatigados llegaron sus tripulantes, por lo que el propio almirante, en uno de los pocos actos en los que primó el interés de sus hombres y no el suyo propio, escribió para que se abonasen sus salarios lo antes posible. Dijo de ellos que eran grandes pilotos y marineros que habían sufrido extraordinarios peligros y trabajos al servicio de la Corona y, pese a ello, estaban en la más absoluta miseria.
PARA SABER MÁS:
Mira Caballos, Esteban: Colón. El converso que cambió el mundo. Barcelona, Crítica, 2025.
Esteban Mira Caballos

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