
Esteban Mira Caballos, doctor en Historia de América por la Universidad de Sevilla, es miembro numerario electo de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes, además de americanista reconocido por su profunda investigación sobre el descubrimiento, la conquista y la colonización de América. Con una extensa obra que incluye numerosos artículos y libros, Mira Caballos se ha consolidado como una autoridad en la materia, destacando por su rigor académico y su capacidad para ofrecer nuevas perspectivas sobre figuras y eventos clave de la época. En su obra Colón. El converso que cambió el mundo, el investigador afincado en Extremadura propone una relectura audaz y meticulosa de la figura de Cristóbal Colón. Lejos de la imagen tradicional, el autor explora la hipótesis de un Colón de origen converso, un aspecto que arrojaría una luz completamente nueva sobre sus motivaciones, sus redes de apoyo y la propia naturaleza de su empresa descubridora. A través de un exhaustivo análisis de fuentes documentales, Mira Caballos invita al lector a reconsiderar no solo la biografía personal del navegante, sino también las implicaciones religiosas, sociales y políticas de su viaje, que, en última instancia, transformó el mundo conocido, el Colón histórico
Considera que Cristóbal Colón es uno de los personajes más singulares de la historia, pero no parece ser tan conocido y, más ahora, con las voces contrarias al descubrimiento. ¿Era necesario su libro?
Realmente, el personaje es cada vez más desconocido. Parece mentira en el siglo XXI porque es un personaje del pueblo, un icono cultural, todo el mundo habla, conoce o escribe sobre Colón. Hay muchísima literatura sobre Colón: más de 20.000 biografías y más de 100.000 artículos. Pero mucha de esta literatura se ha hecho desde la afición, desde la ideología, desde los nacionalismos y, por tanto, con este libro lo que ha pretendido es rescatar, que ha sido difícil, al Colón histórico. Eso ha sido el gran trabajo y el gran objetivo de esta obra. Puedo recomendar muchísimos libros muy interesantes como, por ejemplo, el de Simón Wiesenthal Operación nuevo mundo (La misión secreta de Cristóbal Colón), que presenta a Colón como una reencarnación de Moisés, que se presentaba como un profeta que llevó al pueblo judío a la tierra prometida. Hay mucha literatura. Entonces, uno de mis objetivos fue encontrar al Colón histórico, que no genera grandes titulares. Necesitaría tres vidas para poder leer toda la obra escrita sobre Cristóbal Colón. Yo cito más de 680 obras que me he leído en los últimos 30 años sobre él y no he consultado ni siquiera el 1% de toda la biografía existente. Sí he procurado que no se me escape ninguna obra de referencia porque, aunque hay miles de trabajos, en cada siglo hay tres o cuatro obras de referencia. En el siglo XVIII, la de William Robertson, la de Juan Bautista Muñoz, en el siglo XIX, la de Washington Irving y la de Henry Harrisse, y en el siglo XX la de Salvador de Madariaga, que marcó la forma de ver al personaje, o la de Antonio Ballesteros Beretta, que ha sido mi modelo. Este libro pretende ser el heredero directo del de Ballesteros, Cristóbal Colón, aunque Antonio Ballesteros habló en 1945, al término de la Segunda Guerra Mundial, y los interrogantes que se hizo no son exactamente los mismos que se hacen historiadores del siglo XXI. Yo me he hecho nuevas preguntas y he buscado nuevas respuestas como historiador del siglo XXI y pensadas para un lector del siglo XXI.
¿Y cuáles son esas preguntas y esas respuestas que puedan diferir a lo que hasta ahora se ha escrito o se ha contado de Colón?
He tratado de llegar al personaje, de entenderlo, de buscar los motivos que le movían. Este libro no es una historia del descubrimiento. Es una biografía de Cristóbal Colón porque hay aspectos muy difíciles de entender desde la sociedad del siglo XXI, muy materialista, que solamente vemos el dinero. Colón tenía otras metas, otros ideales. Él nunca lo confesó y siempre decía que lo hacía por la expansión de la fe, pero evidentemente tenía ambición personal tanto de dinero y, por ello, le pide a la reina la décima parte de lo que se encuentre y, sobre todo, le motivaba una ambición en cuanto a honor. Quería crear una casa aristocrática. Por tanto, ¿qué le mueve? Pues ese sentido del honor de crear una casa aristocrática, del linaje, de la familia. Él se empeña en crear un mayorazgo para que su apellido se perpetúe por línea de baronía. Son elementos que estimulan a esta persona, pero no solamente a él, a todos los personajes de su tiempo, que hacen que estén hechos de una pasta especial. Los conquistadores, Hernán Cortés, Francisco Pizarro, Cristóbal Colón, Juan Sebastián Elcano, que da la primera vuelta al mundo y en vez de quedarse tranquilito, que lo han reconocido, le han dado el orbe, se embarca otra vez y muere en medio del Pacífico dictando testamento en 1526 en medio del Pacífico. A Colón le pasa igual. De Cuba a Améric;, llega, le dan todos los honores y se va una segunda vez, y una tercera y una cuarta, y en todas está a punto de perecer; lo raro es que sobreviviera hasta 1506, porque estuvo al borde del abismo mucho tiempo. He tratado de llegar al personaje, a su forma de pensar, a su forma de ver lo que estaba descubriendo.
¿Cómo era Colón como persona? Explica que no era un gran gobernador y que la corona tuvo que suspender sus poderes por la hostilidad y antipatía que generó, y que era dado al lamento fácil.
Él era una persona con muchos perfiles. Muy interesante porque está a medio camino entre la Edad Media y la Edad Moderna. Tiene muchas cosas medievales y muchas modernas. Precisamente, el peso de lo medieval le impide ver la realidad. Le pesa mucho la tradición medieval, su filosofía, su mesianismo, su profetismo, todo eso es claramente medieval. Después cuenta con elementos muy modernos, como es el individualismo, la curiosidad científica, el afán de aventuras, todo eso sí que es netamente moderno. Lo que pasa es que le pesa mucho su ideología profética. Es un personaje muy singular. Primero, extravagante y más: vestía con un sayo gris, con un cordón franciscano, pero con unos zapatos y un gorro granas, y un collar de oro grueso al cuello. O sea, que iba llamando la atención. Era extravagante, pero era también soberbio. Le pide a la reina lo que nadie se había atrevido a pedirle, el oro y el moro: me vas a hacer almirante, me vas a hacer gobernador, virrey. Me vas a dar la décima parte de todo lo que se halle y el ochavo de las mercadurías de todo lo que se lleve para América. Lo mismo que le había solicitado a Juan II de Portugal, primero, y le había dicho que no. Es soberbio, es arrogante, lo que yo no me explico es cómo la reina no lo despidió. Fue un personaje tremendamente complejo, un personaje que oía voces del más allá, que se sintió un profeta y un elegido por Dios; de hecho, se compara con los apóstoles y dice «Dios elige siempre a gente humilde como apóstoles. Y por eso me eligió a mí». Lo eligió a él para llevar la cristiandad a miles de pueblos paganos del otro lado del charco. Incluso tiene el privilegio de que se le presenta Jesucristo en persona. En la Navidad de 1499, cuando estaba rodeado de indígenas rebeldes, se le presenta y le dice «tranquilo, no desfallezca, que vas a salir de esta y vas a seguir para adelante». O sea, que es un personaje tremendamente complejo, con muchos matices y que verdaderamente engancha. Además, tiene curiosidad científica, pero ve la mano de Dios siempre detrás. En el primer viaje, pasa por las Canarias y ve en erupción el Teide, que por cierto es la única referencia del Teide en erupción en esa fecha, pero para él la erupción es un fenómeno, pero ve la mano de Dios en ella.
Conocemos a Colón por la iconografía existente, pero ¿cómo era físicamente?
No tenemos cuadros de la época, todos son posteriores, pero sí existen buenas descripciones porque hubo personas que lo conocieron personalmente y que lo describieron con detalle. Bartolomé de las Casas, su propio hijo Hernando Colón le describen con mucho detalle en su libro Historia del almirante y Andrés Fernández, el cura de Los Palacios, que fue amigo suyo, vivió con él, también lo describe. O sea, que tenemos muy buenos bosquejos, con lo cual sí que nos podemos hacer una idea muy ponderada de cómo era. Era una persona corpulenta, más bien rubio, algunos dicen que pelirrojo, o que tendía a pelirrojo. La única diferencia que sí observamos es que unos dicen que tenía barba, como Bartolomé de las Casas, y otros no. Y parece que sí porque en el diario de abordo se recoge que los indígenas se acercaban a tocarles las barbas. Resulta probable o que tuviese barba o que, si no la tenía, por las largas travesías, le crecía.
También comenta en el libro que su gran mérito no fue llegar por primera vez a América. ¿Cuál fue ese gran valor de Colón?
El plan de Colón no era original. De hecho, él estaba equivocado en todos los datos. El plan era muy toscanelliano, procedente de Paolo de Toscanelli, hasta el punto que su hijo Hernando, a toro pasado cuando se da cuenta que su padre se había equivocado en todo, subraya: «La culpa de que mi padre estuviera equivocado la tiene Paolo de Toscanelli, que fue el que le metió todos los datos erróneos en la cabeza». El plan no era en absoluto original, se lo proporciona Paolo de Toscanelli, pero no se conforma porque el italiano recortó la distancia hasta 1.200 leguas, que le parecían muchas a Colón, con lo cual él sigue achicando el mundo, sigue manipulando los datos científicos para hacer encajar Asia donde él pensaba que estaba y para hacer posible tecnológicamente ese viaje a Asia. Entonces, Colón, que es una calamidad como cosmógrafo y ya lo dijo Víctor Hugo: «Si llega a ser un gran cosmógrafo, nunca zarpa de Palos» porque se hubiera dado cuenta que era imposible llegar a Asia por occidente, mientras que acertaron tanto los cosmógrafos de Portugal como los españoles. Los cosmógrafos portugueses son los más importantes del mundo en ese momento (José Vitinho, Diego Flores, el maestre Rodrigo) y le tacharon de loco porque manejaba datos equivocados. Y a la reina también le comentaron que el almirante estaba loco y equivocado. ¿Y quién tiene razón? ¿Los cosmógrafos o Colón? Los cosmógrafos, claro. Realmente, el gran aporte de Colón fue ese plan de Toscanelli, engolfarse y lanzarse al océano, ¿por qué? Porque, aunque Colón había ido hasta las costas africanas y los palermos también, nunca perdían de vista la costa, además, sentían pavor a meterse en el océano. Engolfarse, meterse en el océano, implementarlo y, el gran mérito, encontrar la ruta de ida y la de vuelta; además una ruta de ida y de vuelta que se mantiene vigente durante tres siglos. Hay que aclarar que con un velero no se puede ir por cualquier ruta. Se debe navegar por donde van las corrientes y los vientos. Esta ruta de ida y vuelta es el gran aporte de Colón.
¿Supo Colón que no había llegado a Asia?
Parcialmente. Le faltaron años para saber que aquello no era Asia, aunque en el libro expongo que probablemente lo llegó a saber. Él le prometió a la reina encontrar la ruta comercial con Asia. Por cierto, la reina estaba dispuesta decirle que no; de hecho le dice que no. Y tiene que ser fray Juan Pérez, el religioso guardián de La Rábida, y exconfesor de la reina, quien le manda una carta recomendándolo a Isabel: «Mira, tiene pinta de ser un loco peligroso y seguramente se ahogará en el océano porque los cosmógrafos aseguran que los datos están equivocados». Colón pide a la reina 1.140.000 maravedíes, 500.000 lo ponía él de un préstamo y los otros 360.000 los palermos que tenían una deuda con la corona. Y el exconfesor insiste a la reina «dáselo, firma con él ¿qué más da? si no va a volver. Y si por casualidad tiene razón, conseguirá romper la ruta comercial portuguesa que tiene el monopolio». En aquel momento, todo el mundo quiere comerciar con Asia y el monopolio pertenecía Portugal gracias al tratado de Alcáçovas, firmado en 1479. La propuesta de Colón era la única posibilidad de la corona castellano-leonesa de romper el monopolio luso; y, por eso, la reina acepta. Volviendo a la pregunta, él sabía que lo que descubre es nuevo. De hecho, cuando llega a Guanahani, en Las Bahamas, lo primero que hace es tomas posesión de la isla. Él era consciente que esas tierras estaban a las puertas de Asia y que no eran de nadie. Son la tierra que él llama de Allá. Pero en el tercer viaje toca la tierra de Acá, Sudamérica, llegando a Cumaná (Venezuela). Y comenta, textualmente, «esto es un mundo nuevo». O sea, él cree que es un mundo nuevo. Lo que hace en el cuarto viaje es recorrer la costa atlántica de Centroamérica para ver si ese mundo nuevo, esa tierra que él llama de Acá, está unida a la tierra de Allá o no. Y como no encuentra el estrecho, termina pensando que ese mundo nuevo que ha descubierto está pegado a Asia. O sea, que él en teoría muere creyendo que aquello estaba pegado a Asia. Sin embargo, lo que descubre Americo Vespucio, que por eso tiene el nombre del continente, es que ese mundo nuevo no estaba pegado a Asia ni tenía nada que ver con ese continente. ¿Y por qué lo descubre Americo y no Colón? Porque él cuando arriba a Cumaná toma rumbo norte y Vespucio cuando llega a Sudamérica, a Cabo Blanco en Brasil, tira hacia abajo hasta alcanzar casi al puerto de San Julián, al final de Argentina. Y se dio cuenta que cambió de hemisferio. ¿Y eso que significa? En el diario de abordo de Americo Vespucio plasma cuándo se da cuenta que es un nuevo mundo porque dice que habían perdido la osa menor y la mayor estaba muy baja, casi se mostraba el fin del firmamento, percatándose que, ante él, tenía un continente y no podía ser Asia.
¿Y por qué?
Porque todos los marinos de la época, desde tiempos de Marco Polo, sabían que Asia estaba en el hemisferio norte. Colón lo sabía, Americo también. Tenían dificultad para medir la longitud porque lo hacían con la corredera, pero la latitud sí la medían. Colón lo hacía con el cuadrante sabiendo perfectamente que estaba en el hemisferio norte. Colón no se da cuenta porque no se dirige al sur, sino que se queda en el norte, pero Americo sí porque va al sur. Cuando Vespucio regresa en 1502 a América del sur sabe que aquellos es un mundo nuevo que no tiene nada que ver con Asia.
¿Y no es un agravio que América se llame América por Americo Vespucio y no por Colón?
Yo lo veo bien, Colón tiene Colombia y Vespucio el continente. Realmente, Colón fue el descubridor físico y Americo el intelectual. Fueron amigos hasta el final. Es verdad que con lo soberbio que era Colón no previó la repercusión que tendría Americo y que le iban a poner su nombre. Si lo llega a saber, a lo mejor las amistades no hubieran sido tan buenas, pero es verdad que Americo no lo buscó. Americo simplemente le mandó al cartógrafo Martin Waldseemüllerlos datos e hizo un planisferio en 1507 poniendo a ese nuevo mundo América. Después se arrepintió y le quitó el nombre, pero, al final, se quedó con la denominación de América. Pero Americo no quiso apropiarse.
¿Y Colón fue consciente de la magnitud de su hazaña? ¿Qué creyó que hizo?
Tenía muchas evidencias, lo que pasa es que a Colón le pesaba mucho la losa de la providencia. Se pensaba un elegido para descubrir la ruta comercial con Asia, le había prometido a los reyes eso y no iba a caerse del burro. Seguramente en el fondo lo sabía, porque tenía evidencias clarísimas. Pero hay una cosa más: Americo Vespucio, en los últimos meses de vida de Colón, era de los pocos que iba su alcoba hablar con él en Valladolid. ¿Y nunca lo comentaron? O sea, ¿un florentino y un genovés nunca hablaron del tema? Seguro que Américo le diría: «Mira, Cristóbal, que estoy seguro que he cambiado de hemisferio y que no tiene que ver con Asia». Seguramente lo hablaron y seguro que Colón murió sabiendo que la tierra que había descubierto no era Asia, sino un mundo nuevo, un continente totalmente nuevo. Lo que pasa que es una cosa que nunca podré demostrar.
¿Por que Colón cayó en el olvido?
No ha caído en el olvido y desmiento que Colón muriera pobre y olvidado. Actualmente, Colón es una persona que tiene todos los honores. No te puedes hacer ni idea de la cantidad de reconocimientos, calles en Indonesia, por ejemplo. En cualquier parte del mundo se encuentran referencias a Colón. Es el personaje más seguido y más conocido de la historia, probablemente, más que Napoleón, más que Julio César o más que Octavio Augusto, o sea que es un personaje muy conocido. Tiene universidades como la Universidad Cristóbal Colón de Veracruz. Tiene estatuas en muchos lugares del mundo. Es verdad que ahora hay un movimiento indigenista, que derriba estatuas y las vandalizan. Cuando estuve en México, la estatua más vandalizada era la de Cristóbal Colón. La gente pasaba con el coche, le escupía y le tiraban pintura. Pero eso no significa nada. De alguna forma todos estos grupos toman a Colón como referente porque tiene un gran impacto mediático, no van a vandalizar la estatua de cualquiera. Pero no dejan de ser minoría y al final forma parte de la grandeza del personaje. Todos los grandes tienen detractores, cualquier persona que hace algo tiene gente que le admira y gente que le odia. Creo que forma parte de la grandeza del personaje, sin desconocer las sombras que tuvo Colón.
¿Debemos seguir utilizando la palabra descubrimiento para contar lo que hizo Colón?
Buscar eufemismos para definir las cosas no me parece correcto. No ignoro que Enrique Dussel habla de encubrimiento en vez de descubrimiento y que hay otros conceptos encima de la mesa, pero yo creo que sí que hubo un descubrimiento, porque se argumenta que había gente antes. Bueno, y qué. Primero, fue un descubrimiento para Europa, que no conocía el continente americano, pero también para los indígenas que después de llegar Colón descubrieron Europa, pues Colón se trae a un contingente de indígenas que se bautizan en Barcelona en abril de 1493. Asimismo, los americanos no eran conscientes de las dimensiones de su continente, con lo cual también descubren su propio continente. Por tanto, yo creo que sí que hubo un descubrimiento mutuo. Que Europa descubrió América y América descubrió Europa, incluso América se autodescubrió a sí misma porque no conocía las dimensiones de ese continente. No soy partidario de cambiar el término porque se dio ese descubrimiento mutuo y porque no quiero utilizar términos que despisten a los lectores del libro.
¿Y celebrar el 12 de octubre?
Yo creo que sí. Tal vez, no tanto celebrar como conmemorar porque fue una efeméride importantísima que cambió el mundo y muy importante para la historia de España, porque sentó el origen de lo que después será el Imperio Habsburgo que durará más de 3 siglos. Puede haber personas que se sientan agraviadas porque todo lo que supone un gran vuelco en la historia, como este, deja cadáveres en el camino y deja damnificados y perjudicados. Pero, nosotros somos España y por qué no vamos a celebrar como españoles ese 12 de octubre que fue un cambio importante para nuestra historia. Quizás no tanto celebrar porque hubo víctimas, pero desde luego por qué no conmemorar; que un mexicano no lo quiera celebrar, bueno, pues bien está, pero nosotros como españoles, ¿por qué no? Y por qué analizamos lo que ocurrió hablando de las víctimas fuera de contexto.
También plantea que el descubrimiento de América fue un hallazgo colaborativo, ¿quiénes contribuyeron al éxito de Colón?
Cristóbal Colón contó con un entorno que contribuyó a la hazaña, que sin él se hubiera malogrado, como los marineros de Palermo, que eran los más preparados para este proyecto, como los frailes de La Rábida, que lo acogieron desde un primer momento, fray Antonio de Marchena, fray Juan Pérez, con el entorno de la corte, porque él cuenta con el apoyo importante desde el primer momento de Juan Cabrero, el camarero de la corte, Luis de Santángel, Gabriel Sánchez, el cardenal Pedro González de Mendoza, o sea, cuenta con un entorno. Sin todos ellos, Colón hubiera pasado la historia como un marinero perdido que intentó un proyecto que nunca se llevó a cabo. Evidentemente, el descubrimiento se realiza gracias a un grupo de personas que lo facilitaron. Después ha habido todo tipo de intereses nacionalistas que parten del siglo XVI. Por ejemplo, en el mismo siglo XVI, Girolamo Benzoni habló del predescubridor, Alonso Sánchez de Huelva, porque no soporta que un italiano descubriera lo que después sería el imperio hispánico. En los propios pleitos colombinos, se intenta destacar la figura de Martín Alonso Pinzón para quitarle mérito a Colón y decir que, en realidad, el descubrimiento se hizo gracias a Pinzón para españolizar el descubrimiento. O sea, que todos los fenómenos nacionalistas están ya en el siglo XVI y eso que todavía no había estallado la ideología nacionalista del XIX. De forma que Martín Alonso Pinzón tuvo una gran relevancia, pero en los pleitos colombinos se plantea que había ido a Roma y que había estado en la Biblioteca Secreta Vaticana y que traía un mapa donde aparecían islas y territorios al oeste. Pero es falso. Fueron con un cargamento de sardinas a Italia. Pero intentan quitarle mérito a Colón y poner a Martín Alonso Pinzón como el verdadero descubridor. Y en el siglo XIX, por supuesto, Francisco Serrato, en una biografía muy buena de Cristóbal Colón, sitúa a Pinzón como un codescubridor. No digo que no tuvieran importancia todos ellos, pero tampoco hay que quitarle mérito a Cristóbal Colón. En Colón, las ideologías y los nacionalismos han estado siempre ahí. Eric Hobsbawm destaca que el gran reto de los historiadores contemporáneos es escribir al margen de las ideologías y de los nacionalismos. Y eso he tratado de hacer en este libro.
En su libro asegura que desde el 12 de octubre de 1492 se inicia un proceso de mundialización y el nacimiento de la economía precapitalista, ¿por qué no somos consciente de ello?
No sé si a pie de calle, pero evidentemente en medios académicos universitarios sí, por supuesto, de hecho hasta el punto que el 12 de octubre de 1492 empieza la Edad Moderna y acaba la Edad Media. ¡Fíjate si le damos importancia en los medios académicos a este acontecimiento!, pero es verdad que desde el 12 de octubre de 1492 nada fue igual en este mundo. Fue un cambio verdaderamente radical. Cualquier comerciante de 1480 que iba de Zafra a comerciar se presentaba en Medina del Campo con mucha dificulta. En 1550 lo mismo están en Ciudad de México que están en el Nombre de Dios o que están en Filipinas. Hay un proceso global de mundialización cuyos últimos coletazos los vemos en el siglo XXI. Por tanto, evidentemente fue una de las mayores gestas navales de la historia que terminó por cambiar el mundo.
¿Y por qué analizamos lo que ocurrió hablando de las víctimas fuera de contexto?
Efectivamente, estamos en el presentismo y en el relativismo. Presentismo porque todo lo vemos con ojos del presente y esa es una clase de primero de carrera, que te explican que es imposible juzgar los hechos del pasado con ojos del presente. Hay que ver cada cosa en su momento. Me han preguntado ¿y Colón era esclavista? Pues claro que era esclavista, pero ahora no ponga el doctor Mira dice que Colón era un esclavista. No, era esclavista como el 99% de las personas de aquella época. Lo singular, no es que Colón fuera esclavista, porque cuando ve que no hay oro y que peligra su empresa dice «pues ahora vamos a esclavizar a los indígenas de aquí y vamos a mandar 4.000 taínos a España para tratar de rentabilizar la colonia y poder seguir con esto para adelante». Era lo normal. Lo raro fue que en 1500 la reina católica dijera: «¿Y qué poder tiene mi almirante para dar a la reina vasallo?», cortara la esclavitud y le prohibieran esclavizar más indios. Eso fue lo singular, que la reina católica tardó ocho años en prohibir la esclavitud indígena. Por tanto, era esclavista, claro que lo era, pero como todas las personas de su tiempo.
No obstante, se produjo un intercambio entre España y América
Hubo un flujo bidireccional desde el primer momento. España lleva todo tipo de plantas, animales, todo el bagaje europeo, es decir, América se hispaniza, pero España se americaniza también. Aquí llega de todo, también llegan productos americanos, plantas, etcétera. En Sevilla, en 1520, se estaban administrando plantas americanas para tratar la sífilis, por ejemplo, para determinadas enfermedades, o sea, con una rapidez verdaderamente asombrosa. Llegan plantas, animales, llegan crucificados de caña de maíz, que son devotos todavía. Aquí en Extremadura hay varios, en los Santos Mártires hay dos crucificados de caña de maíz. En Almendral se ha encontrado uno recientemente, crucificados hechos por indígenas en San José de los Naturales. O sea, crucificados devotos aquí están desde el siglo XVI en Extremadura recibiendo devoción. Hay orfebrería hispanoamericana. Es un flujo bidireccional. La tortilla de patatas, el gazpacho, tan nuestro, proceden del siglo XVI, de las patatas y el tomate originarios de allí. O sea, que al final está todo muy hibridado y sin olvidarse de la cantidad de palabras que hay en el castellano procede de idiomas indígenas, como cacique, hamaca, maíz, tomate, etcétera.
Almudena Villar Novillo
El Periódico de Extremadura, 20 de julio de 2025

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