
En los primeros tiempos de la colonización, diversos inquisidores actuaron contra ellos. Así, en el juicio de residencia tomado a Alonso de Zuazo, en La Española, en 1518, los testigos declararon que un nativo hechicero estuvo bastante tiempo en la cárcel de la iglesia y que otros habían sido ahorcados en el camino de la villa de Buenaventura. En Puerto Rico conocemos el proceso que se hizo en tiempos de Sancho Velázquez a dos hechiceras, a una por la que abogaron la sacaron a la vergüenza y la desterraron y a la otra la sacaron a la vergüenza con una carroza y la tuvieron en la picota cierto tiempo y la desterraron…. También en Nueva España sabemos que el Obispo fray Juan de Zumárraga quemó en la hoguera a un nieto del tlatoani de Texcoco, por haber practicado un sacrificio humano. Esta afirmación la hizo León Pinelo y, aunque no tiene respaldo documental, viniendo de este jurista, tiene visos de verosimilitud.

Sin embargo, estando establecido ya el Santo Tribunal en Nueva España, por una Real cédula, expedida por Felipe II en 1575 y recogida en la Recopilación de Leyes de Indias, estos fueron excluidos de las competencias de este tribunal (Recopilación: Lib. 6, Tit. 1, Ley 35). Se estimaba que, aunque eran cristianos, dado su carácter miserable, como menores de edad, sus casos debían juzgarse en tribunales eclesiásticos ordinarios, bajo la jurisdicción obispal. De hecho, no hemos encontrado en América ni en España ningún proceso emprendido por el Santo Tribunal, aunque sí que se conocen algunos casos de guanches canarios. En 1557, un guanche fue procesado por el Santo Tribunal por ser sectario de Mahoma. En 1587, encontramos otro proceso de similares características…
PARA SABER MÁS:
Esteban Mira Caballos: El descubrimiento de Europa. Indígenas y mestizos en el Viejo Mundo. Barcelona, Crítica, 2025.
Esteban Mira Caballos

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